A veces no sé qué creer: si es cierto que hay todavía ingenuos, o si por el contrario, y en esta vertiente me inclino, los dominicanos se hacen los pendejos.

Esa es la raíz del mal. Foto Elias Brache.
Esa es la raíz del mal. Foto Elias Brache.

¿Alguien en su sano juicio cree que en este momento no hay un contubernio entre organismos policiales y ladrones? 

¿Que los organismos antidroga no son socios de los grandes capos?

¿Que el erario público no es un botín a repartirse?

¿Existe alguna señal de que no debe presumirse lo anterior? 

¿Alguien se acuerda de Paya, Baní? ¿Cómo se llamaba la Armada antes? ¿Marina de Guerra, verdad?

En el más reciente (no por mucho tiempo) escándalo que involucra a la dirección antinarcóticos de la policía, ¿las fechorías se hubieran conocido sino estuviera la DEA (Agencia Antidroga de EUA) de por medio?

Y en ese sentido, sin la DEA, los Quirino, Toño Lena, Figueroa Agosto, ¿cuándo hubieran terminado sus andanzas? 

¿Se les olvidó el bulto adicional cuando se allanó el apartamento de Figueroa Agosto? ¿Qué pasó con quien se atrevió a hablar del bulto extra?

¿Y la “limpieza” de involucrados luego?

Con República Dominicana situada en los primeros lugares en niveles de corrupción pública (y yo agrego privada), ¿cuantos políticos y “turpenes” guardan cárcel? 

¿Si roban impunemente los de arriba, que harán los de abajo?

Sólo hay una forma de detener la podredumbre y cáncer social. Es la aplicación implacable de justicia en todos los órdenes, especialmente en los que manejan dinero del pueblo.

Pero la justicia se la robaron. 

Y ésa es la raíz del mal.