El director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha (FIEL), César Espinoza, posa para Efe durante una entrevista en Houston, Texas. EFE

Houston (TX), (EFE).- César Espinoza tiene 27 años, llegó de pequeño con sus padres a EE.UU. y pese a ser indocumentado se ha convertido en uno de los activistas más destacados de Houston, donde dirige una organización en favor de los derechos de los inmigrantes.

Espinoza es el actual director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha (FIEL), una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos de los inmigrantes, específicamente de estudiantes que como él llegaron de niños y forman parte del grupo llamado “soñadores”.

El trabajo del grupo empezó cuando la ley de Acción Diferida ni siquiera estaba concebida y la única esperanza a la que se aferraban los indocumentados como Espinoza era el “Dream Act”, que también abría el camino a una posible regularización migratoria.

“Era la única opción y para que se materialice había que luchar por ella. Con un grupo de amigos recién salidos de la secundaria fundamos FIEL porque estábamos cansados de buscar trabajo y que se nos niegue la oportunidad por no tener papeles”, recordó Espinoza en una entrevista con Efe.

“La mayoría de ese grupo inicial ya no pertenecen a la organización, regularizaron su situación y hoy trabajan y ayudan a la comunidad en otros proyectos. Uno de ellos se recibió de médico y otro, desafortunadamente, fue deportado”, agregó este hispano que llegó a Texas a la edad de cuatro años traído por sus padres procedentes de Ciudad de México.

Espinoza explicó que FIEL tomó impulso desde el principio en 2006, con la idea original de formar un club de estudiantes para compartir a través de charlas un sentimiento común contando cada uno de ellos sus historias y experiencias.

Pero, a tan solo un mes de haberse creado, una de las integrantes sugirió llevar las charlas a las escuelas del Distrito Escolar Independiente de Houston, el más grande en Texas y uno de los de mayor población en EEUU.

En el período escolar 2006-2007, lograron visitar centros educativos y parroquias con gran concentración de estudiantes de origen hispano donde pudieron reclutar a un buen número de estudiantes que quería continuar la causa de la organización.

“Nos dimos cuenta que hacía falta un grupo como el de nosotros que guiará a los hispanos indocumentados que carecían de información necesaria para continuar con sus estudios superiores”, comentó.

La organización luego tuvo que buscar sus propios recursos y ampliar su radio de ayuda a más inmigrantes. Hoy en día es considerada como una de las organizaciones cívicas más respetadas en el suroeste del estado.

Según Espinoza, que tuvo que cursar estudios en el Houston Community College antes de graduarse de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Houston, lograr ese cometido, el de afianzar FIEL, ha sido una tarea que le ha deparado muchas satisfacciones.

“El mayor de ellos ha sido el haber sido parte de una lucha por presionar a través de marchas y reuniones con políticos para que exista una Acción Diferida pero se redondeará cuando la reforma migratoria sea una realidad y estamos a un paso de que eso ocurra”, sostuvo.

“Recuerdo que la meta de ellos (sus padres) no era quedarse sino de regresarnos a México al año siguiente. Fuimos creciendo y ‘echando raíces’ en Texas. Mi padre era músico de los buenos y muy solicitado así que los ingresos familiares dependían de su talento”, recordó Espinoza.

Sobre su futuro y sus metas, el activista anotó que la más próxima ahora es la de aprobar los exámenes de rigor correspondientes para convertirse en abogado especializado en temas migratorios.

“Lo mío es ayudar a la gente y luchar para buscarle una solución migratoria dentro del marco de la ley”, dijo.
Por ahora, Espinoza cuenta con un permiso de trabajo gracias a la Acción Diferida pero espera que su suerte y la de millones de personas como él cambie en los próximos días cuando se apruebe definitivamente la ley de reforma migratoria.

“Así podré viajar a México a ver a mis abuelos que envejecen cada día y a los cuales no veo ni toco desde hace 23 años”, culminó.

Texas es uno de los diez estados de la nación que tiene leyes que ofrecen tarifas regulares de matrícula a los inmigrantes indocumentados que reúnen ciertos criterios, como a los graduados de una escuela secundaria local y los que hayan prometido legalizar su situación lo antes posible.

Se calcula que en el estado hay cerca de 1,4 millones de estudiantes matriculados en el sistema de educación superior de Texas. De ese número, cerca de 16.500 firmaron documentos prometiendo que buscarían la residencia permanente en 2012.