Washington, (EFEUSA).- Lejos de dibujar una sonrisa entre sus simpatizantes, como probablemente era su intención, el último guiño hacia los latinos de la campaña de Hillary Clinton ha provocado una ola de rechazo en las redes sociales al tratar de compararse con una entrañable “abuela” hispana.

Hillary Clinton no es mi abuela
Hillary Clinton no es mi abuela
La candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, en el Centro Recreativo Meadow Woods en Orlando (Florida). EFE/archivo.

La entrada del blog de campaña donde se inició el revuelo, escrita por una de sus estrategas latina, se titula “7 Cosas que Hillary Clinton tiene en común con tu abuela”, un texto en el que se argumenta que, al igual que ella, la exsecretaria de Estado “sabe qué es lo mejor”.

Después de que la hija del matrimonio Clinton, Chelsea, anunciara esta semana su segundo embarazo, su campaña publicó dicha lista en un esfuerzo para atraer a los votantes hispanos más jóvenes tratando de compararla con sus abuelas: “Se preocupa por todos niños”, “lee a su nieto antes de acostarse” y “no tolera la falta de respeto”.

Ante la osada comparación tratando de reflejar a la candidata con una de las figuras familiares más poderosas en las familias hispanas, la red social Twitter se convirtió en el escenario para sus críticas bajo la etiqueta #NotMyAbuela (“No mi abuela”), para enumerar por qué razones Clinton no es como una abuela latina.

“Una de mis abuelas, de Utuado, trabajó lavando platos y recogiendo café desde que tenía 11 años de edad.

Hillary #NotMyAbuela”, rezaba por ejemplo uno de los tuits.

O “#NotMyAbuela porque no tuvo que vivir en la pobreza con 14 hijos y sufrir por estar separada de la mitad de ellos por una frontera”, argumentaba otro con más dureza.

El polémico post ha alimentado otras críticas recientes contra la favorita entre los demócratas a la Casa Blanca, quien fue cuestionada por utilizar como lema de campaña con los latinos la fórmula “La Hillary”, como un gesto de cercanía hacia esa comunidad.

No obstante, Clinton no es la única precandidata a la Presidencia de Estados Unidos que está tratando de infiltrarse en la cultura latina para acercarse a ese sector de los votantes.

El exgobernador de Florida, el republicano Jeb Bush, ha hecho de la nacionalidad mexicana de su esposa Columba un arma para su campaña y utiliza juegos de palabras como el “Guaca bowle”, en referencia al guacamole, comida típica en gran parte de América Latina.

Asimismo, el rival demócrata más fuerte de Clinton, el senador Bernie Sanders, ha contratado a varios “soñadores”, como se conoce popularmente a los jóvenes indocumentados, que son además reconocidos activistas, y su campaña se ha referido a él como #TioBernie en Twitter.

Estos gestos han acuñado en el país un nuevo término para denominar despectivamente este tipo de estrategia electoral con la comunidad latina, “Hispandering”, que podría traducirse como un intento de acercamiento hipócrita hacia esa minoría con el único interés de recabar votos.

No obstante, pese al traspiés de la campaña de Clinton con el símil de “la abuela”, la también exprimera dama es la favorita entre los latinos, tanto entre demócratas como entre republicanos, y cuenta con uno de los equipos de campaña más nutridos por latinos.

A diferencia de los candidatos republicanos, entre ellos Donald Trump, Ted Cruz o Marco Rubio, quienes han prometido revertir las ordenes ejecutivas del presidente Barack Obama para aliviar las deportaciones de los soñadores, Clinton se ha comprometido a actuar en materia migratoria e ir incluso más allá si es elegida.

“Voy a luchar para detener los ataques partidistas sobre las acciones ejecutivas que pondrían a los soñadores en riesgo de deportación. Y, si el Congreso se niega a actuar, como presidenta voy a hacer todo lo posible bajo la ley para ir más lejos”, ha reiterado en diversas ocasiones sobre el asunto.