Lima,  (EFE).- El presidente de Perú, Ollanta Humala, declaró hoy que tiene que “actuar para que se cumpla la ley” y que no puede “actuar por simpatías”, en respuesta a su exasesor de campaña Martín Belaúnde Lossio, prófugo de la justicia y que lo calificó de “desleal” por supuestamente encabezar una persecución política en su contra.

Humala responde al exasesor prófugo que no puede actuar por simpatías El presidente de Perú Ollanta Humala. EFE/Archivo
Humala responde al exasesor prófugo que no puede actuar por simpatías
El presidente de Perú Ollanta Humala. EFE/Archivo

“Lo único que estamos haciendo nosotros es ser leales al Estado peruano y al pueblo peruano”, dijo el jefe de Estado al ser consultado por la prensa sobre las declaraciones de Belaunde Lossio a un diario local.

Humala recordó que Belaunde Lossio, detenido en Bolivia, tiene una orden de captura internacional y, por lo tanto, “nosotros tenemos que actuar para que se cumpla la ley, no puedo actuar por simpatías”.

“Soy leal al Perú y ese es un mensaje que deben entender, eso involucra un costo interno, pero ante todo está el compromiso con el país”, añadió el mandatario, tras recordar que su hermano Antauro Humala cumple actualmente una condena a 19 años de cárcel por una rebelión contra el Gobierno de Alejandro Toledo en 2005 que dejó 6 muertos.

“No he entrado al gobierno para caerles bien a todos. Lo único que quiero es que todos vayan derecho, que todos caminen derechos y yo tengo que cumplir con la ley, para eso me han elegido también”, remarcó el mandatario.

En entrevista con el diario El Comercio, Belaunde Lossio declaró ayer que Humala y su esposa Nadine Heredia, presidenta del partido Nacionalista, han sido “completamente desleales (con él) sin duda alguna” y aseguró que él nunca se portó mal con ellos.

El exasesor en la campaña electoral de 2006 anunció que presentó una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos (CorteIDH) “por persecución y faltas al debido proceso” judicial que tiene en Perú por presuntos delitos de corrupción.

El empresario peruano está acusado en Perú de gestionar intereses de empresas particulares para adjudicarles contratos con el Estado en gobiernos regionales y obtener beneficios económicos personales.

Belaunde tiene una orden de captura internacional desde el 11 de septiembre de 2014, después de que un tribunal de Perú ordenara en mayo su detención preventiva durante 18 meses, por presuntos delitos contra la administración pública, peculado y asociación ilícita para delinquir.