otografía cedida hoy, sábado 29 de junio de 2013, por Portoluz del grupo musical Sones de México. EFE/Portoluz

Chicago, (EFE).- Con un concierto y una mesa redonda comienza un año de intercambio sobre el son jarocho entre músicos de Chicago y de Veracruz (México), considerado un fenómeno cultural que se extiende a través de internet y de las comunidades migrantes.

El Son Jarocho International Exchange está organizado por Portoluz, un grupo cultural que desde 1987 realiza en esta ciudad festivales y proyectos especiales con artistas extranjeros latinos y afrocaribeños.

“Hay mucha gente apasionada por la cultura musical mexicana, y en especial en cómo esa cultura atraviesa las fronteras y se mantiene viva y vibrante”, dijo a Efe la directora ejecutiva de la organización, Marguerite Horberg.

Durante el próximo año, seis familias de músicos de Veracruz vendrán a Chicago para realizar presentaciones y fandangos en diversos centros culturales que van desde el Parque Grant al Museo Nacional de Arte Mexicano y galerías del barrio Pilsen.

Entre los invitados figuran miembros de las familias Vega y Utrera, que en 2012 recibieron el Premio Nacional de Ciencias y Arte de México por su trabajo para conservar y diseminar la tradición del son jarocho.

El poeta veracruzano Patricio Hidalgo, reconocido como “versador” y músico, presentará a su grupo Afrojarocho que explora las raíces africanas del son jarocho.

Asimismo participarán bandas conocidas en EE.UU., como Sones de México, Son Monarcas, Chéjere y el grupo Cambalache que está integrado por músicos chicanos y veracruzanos del Este de Los Ángeles, que hoy darán un concierto gratuito al aire libre.

A su vez, músicos de Chicago irán a México para explorar las raíces del son jarocho y sus artistas en Veracruz y otros estados como Oaxaca y Tabasco.

Según explicó a Efe el etnomusicólogo Juan Díes, fundador de Sones de México de Chicago, el son jarocho es una tradición de música, danza y poesía campesina del estado de Veracruz cuyos orígenes se remontan al Siglo XVII.

Sin embargo, “hoy en día y en pleno Siglo XXI se ha convertido en un asombroso movimiento cultural a nivel mundial, que se extiende a través de internet y de las comunidades migrantes”.

Probablemente el son jarocho más conocido en el extranjero sea “La Bamba”, versión de rock and roll del mexicoamericano Ritchie Valens inmortalizada en la película del mismo nombre filmada hace ya veinticinco años.

Díes será el moderador de la mesa redonda “Son jarocho: la globalización de un movimiento cultural”, que se realizará hoy en el Museo Nacional de Arte Mexicano.

Entre los invitados figuran Laura Cambrón, del Centro Cultural de México en Santa Anna, California, e integrante de la “comunidad jaranera” de Chicago; César Castro, músico, educador y luthier o violero de Veracruz e integrante de Cambalache, y Gina Gamboa, educadora de Chicago que realiza talleres para niños y dirige el grupo juvenil “Jarochicanos”.

Asimismo, Atanacio “Nacho” González, un organizador comunitario radicado en Chicago y oriundo de Los Ángeles donde se involucró con el son jarocho en los años 60; y el integrante del grupo Son de Viento de Chicago Ricardo Salazar.

Salazar, hijo de madre mexicana y padre puertorriqueño, dijo en una entrevista que su interés por la música latina lo heredó de su padre desde pequeño.

Además de tocar la guitarra, acordeón y jarana (pequeña guitarra de ocho cuerdas), en los últimos siete años se ha dedicado a la confección de instrumentos de cuerda.

“He visitado Veracruz y tengo muchos amigos Luthiers de aquella procedencia”, dijo el músico, para quien internet ha sido “una gran herramienta para diseminar la cultura jarocha” y le ha permitido vender jaranas a colegas de Alemania y Brasil.