Con gas, piedras y palos, las autoridades municipales se enfrentaron con los pobladores que mantenían tomada la carretera.

CAMPO DE BATALLA EN EL BULEVAR DEL NORTE

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Con gas, piedras y palos, las autoridades municipales se enfrentaron con los pobladores que mantenían tomada la carretera.
Con gas, piedras y palos, las autoridades municipales se enfrentaron con los pobladores que mantenían tomada la carretera.

San pedro Sula, Cortés. El bulevar del Norte, San Pedro Sula, se convirtió ayer en un caos total a la altura del desvío hacia la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), al enfrentarse elementos de la Policía Nacional (PN) contra decenas de ciudadanos.

Los uniformados de azul, con chalecos antibalas, escudos, toletes y bombas lacrimógenas intentaron desalojar a las personas que, molestas por el intento de destrucción de sus sitios de carwash, se tomaron la carretera que conduce hacia Puerto Cortés.

La Policía lanzó gas a diestra y siniestra, los manifestantes corrieron mientras los uniformados seguían llenando de humo el sector. De hecho, residentes de colonias cercanas se quejaron del olor tóxico que llegaba hasta sus casas. Pero al cabo de un rato, la dotación de gas se acabó y fue en ese momento que los policías comenzaron a tirar piedras a los manifestantes, las mismas con las que antes habían sido agredidos.

Todo quedó grabado por los medios de comunicación televisivos. Y por supuesto, el tránsito vehicular se detuvo pues los conductores no podían pasar entre la ‘zona de guerra’ del bulevar del Norte, ni de ida ni de venida, ya que los dos tramos yacían obstaculizados.

Por otro lado, se debe mencionar que el desalojo dejó una víctima mortal y varias personas heridas. El joven que murió respondía al nombre de Rafael «Lito» Flores Hernández, de 24 años de edad. Fueron sus propios familiares quienes confirmaron su deceso ante los medios de comunicación presentes en el lugar, como también mencionaron fue en el Hospital Mario Catarino Rivas que falleció luego de ser intervenido de emergencia.

Los dueños de los lavaderos de carros calificaron de injusto el desalojo porque de los negocios dependen unas 300 familias y hace más de diez años están en el lugar y “ahora de repente vienen, nos mandan una orden y nos agarran a quemarropa, dándoles vuelta a las casas con una máquina”.