VIH/SIDA: ¿Qué hace al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna?

Salud

Aproximadamente, 33 millones de vidas ha cobrado el VIH/SIDA, desde su detección y posterior guerra contra la salud, según la OMS.

A pesar de  los avances en la medicina moderna y su aparición en la década de los 80´s, este Virus (VIH), continúa siendo un peligro para la salud mundial.

Si bien se han encontrado “tratamientos” que aseguren una vida saludable a las personas que padecen esta enfermedad, aún no se puede hallar una cura.

Los expertos solo reconocen el caso de dos personas que lograron curarse definitivamente del letal virus.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar y en relación al Sars CoV-2, por qué aún no se encuentra una vacuna, es necesario saber qué efectos tiene en el cuerpo humano.

Ataque al sistema inmunológico

El VIH, entra en el sistema a través del intercambio de fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o secreciones vaginales de personas infectadas.

Es además, un retrovirus, lo que significa que está formado de un material genético en forma de ARN y no de ADN, lo que produce que tome la identidad genética del huésped para evolucionar antes de replicarse dentro del cuerpo humano.

A este proceso se le conoce como “transcripción inversa” algo muy raro en los demás virus (incluyendo el covid-19), que utilizan un proceso de “transcripción normal”.

A medida que el virus avanza y se replica dentro de la persona infectada, su cuerpo va perdiendo la capacidad para defenderse, por lo que el organismo se vuelve vulnerable a cualquier enfermedad (gripe, tos o una simple fiebre).

Detección de una vacuna

Desde hace décadas, los expertos trabajan para encontrar el tratamiento que erradique el avance del virus sin éxito.

El problema es la rápida reproducción del virus y la capacidad para “esconderse” a la mayoría de los exámenes médicos, no complican tanto el padecimiento de esta enfermedad como la capacidad de “mutación” que este tiene, permitiéndole volverse inmune a casi cualquier vacuna.

En su periodo de reproducción el virus comete muchos errores, desarrollando réplicas “mutantes”, que no comparten el mismo orden genético y por tanto no mueren de la misma forma que las otras copias del virus lo hacen.

En otras palabras, al virus no le importa tener hijos imperfectos, con tal de que consiga sobrevivir.

Sin olvidar que el virus está preparado específicamente para atacar a todas las células que puedan significar una defensa para el sistema inmune.

Debito a esto, el virus lo tiene todo para complicar la creación de una vacuna eficaz que lo erradique.